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Vaivén

8 diciembre, 2010

Mercaderes demasiado rápidos en la opacidad de la niebla. El líquido originario convertido en mercurio adquiere la pesantez del metal dotando de realidad los reflejos. Palacios multiplicados en la oscuridad de la noche interrumpida por escasos toques de luz eléctrica. El ambiente absorbe la fisicidad de los cuerpos. Ya no son volúmenes humanos sino planas siluetas que funcionan como referentes espaciales en movimiento. Humedad que se hace sentir en las franjas de cuerpo que quedan descubiertas. Cabellos mojados sin lluvia.

Probar las subidas y bajadas de los puentes que se suceden sin solución de continuidad. Pasarelas provisionales que nos salvan de las mareas. Hay quien prefiere olvidar las botas para caminar descalzo. Una enorme cúpula de piedra suspendida entre remolinos de espuma acabó con la peste, pero los ojos del artista prefirieron fijarse en la de zinc sin decoraciones. Corrió en busca de diagonales marcadas por la repetición de la T. Torres casi gemelas tienen sus raíces en el bosque que las alza para ser recortadas en rojo y azul.

Cuando la vista se cansa de encontrar esquinas encuentra la línea que le permite imaginar más allá de la laguna. Otras islas. Colores dispuestos con mimo bajo la lonja, ir y venir en armonía con las fachadas tan heridas como vivas. Entrar, descubrir la lógica vertical de su interior. Habitaciones divididas por escasos escalones que refuerzan su autonomía. Cortes asimétricos que hacen entrar luz allí dónde se requiere. Altos y estrechos, ligeros.

Islas de silencio rotas por el sonido constante del agua que inicia su viaje en los tejados y pierde intensidad ante un sol capaz de disminuir la actividad. Instantes de calor que el cuerpo recordará hasta la próxima pausa. Armadores desarmados pasean de domingo mostrando sus galones, brillan. Amable acogida, fría y precisa como marcan las costumbres. Engaña para recordar que las cosas no son lo que aparentan. Palabras que no quieren ser susurradas carecen de alma. Seguramente olvidada en la construcción de un hogar que osaba a mantener el calor en la humedad omnipresente.

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